Tus anuncios inmobiliarios
te han convertido en
la corbata que trae las llaves

Una visión crítica sobre el principal problema que tienen inmobiliarias y agentes cuando anuncian sus pisos y cómo les lleva directamente al Síndrome del Abrepuertas.

   Tienes una de esas enfermedades raras.

   Tus anuncios se basan en sobrevivir poniendo que un piso es «bonito«, «fantástico» y «maravilloso» o lo único que te diferencia es el precio que siempre rebajas. Aún no lo sabes pero estás en un círculo vicioso y la gente solo te tiene por el tío que va a abrir para que veas el piso: sufres el Síndrome del Abrepuertas.

   Si vamos a los datos, el sector está en máximos pero tú ni cierras operaciones ni evitas que se te caigan. Sobrevives con vergüenza cuando te preguntan a qué te dedicas y ves a diario cómo se te van cayendo operaciones porque te piden poner precios irreales o se van al de al lado, que les rebaja la comisión.

  Vives con una sensación constante de ser un fraude, de ser un impostor.

   Y eso te acompaña hasta casa, con tu pareja y tu familia sin poder encontrar una salida que no sea competir con los más grandes. Pero lo único que les diferencia de ti, es que pueden gastar pasta en fotógrafos, multimedia y mierdas que son lo único que les destaca.

   Llevo escribiendo para ecommerce muchos años y nunca había pensado en tu sector hasta que un familiar me pidió ayuda porque su piso, puesto en una inmobiliaria de barrio.

   Llevaba meses sin venderse.

   Eché un rato un viernes por la tarde, investigando el tema, y ese rato me hizo estar despierto hasta la madrugada, seguir el sábado, el domingo y se convirtió en una pequeña obsesión, como esa pequeña herida en el cielo del paladar que no puedes dejar de hurgar.

   Vendes viviendas como se vendían hace 40 años. Estás en un sector que no ha cambiado nada en la forma de vender en ese tiempo y lo apuesta todo al precio y a las fotos.

   Es un gran error.

   Te ganas la vida en uno de los pocos sectores que no ha entendido aún cómo se vende, porque decir «Ideal», «posibilidades» o «amplio» provoca justo lo contrario que quieres: que tu piso se venda.

   Y lo que es peor, te sigue dejando siempre como el mono que enseña los pisos.

   El Síndrome del Abrepuertas no es un manual de aprendizaje
ni un código de buenas prácticas.

   Se trata de una hostia de las que espabilan, de las que te hace reflexionar sobre tu trabajo y tu vida, que pretende que tomes acción lo antes posible si no quieres que te sigan diciendo en casa que deberías buscarte un trabajo de verdad.

   Hice que el piso de mi familiar se vendiera en una sola semana y los de la inmobiliaria aún no entendían cómo y por qué lo había conseguido.

   Ahí nació la semilla de este libro, de la idea de explicar a cuatro agentes de barrio por qué compiten con desventaja y cuál es la única salida que les queda.

Este libro te va a dar la foto exacta de lo que sucede en tu oficio y en tu día a día, contada por alguien que ha mirado desde fuera lo que en el sector habéis dejado de mirar desde dentro: la mejor forma de vender.

Si después de leerlo cierras el libro pensando que no es para tanto habrás invertido 9 euros en asegurarte de que estás bien como estás.

Puedes seguir siendo ese tipo prescindible que acompaña a las visitas. Si cuando lo acabes eres consciente de que tienes que cambiar algo en tu trabajo, estarás por delante del 90% de tu competencia.